Los que seguís este diario ya lo sabéis, no puedo meterme en la cama para escribir. Mi insana costumbre de utilizar tinta china y mi natural narcótico hacen una combinación desastrosa.
Ayer, sin ir más lejos, abrí el cuaderno y me puse a relatar el accidentado viaje de vuelta a casa en metro. Cansado como estaba y víctima del bajón post-ducha, me quedé frito a las tres palabras. La pluma, díscola ella, saltó de mis dedos no sin antes decorar profusamente pijama, cubrecama y colchón. No contenta, y viendo que iba a ser una noche divertida, la muy jodida se puso a jugar con Josecarlos, ese probóscido gatuno capaz de abrir la puerta de la nevera con tal de robarme el pollito. Se ha puesto tan enorme que no cabe por el agujero de la puerta del jardín.
Imaginad: pluma y gato gordo persiguiéndose por toooda la casa. Me pasé tooodo el sábado limpiando suelos, paredes, cortinas, tapicerías y tooodo tipo de muebles. ¡Incluso descubrí que habían entrado en el tambor de la lavadora! Tarde, por supuesto; salió toda la ropa de color azul. Ahora mi casa está blue.
Extenuante.
Ya ni siquiera recuerdo qué me pasó en el viaje de metro. De hecho, escribo esto sentado en un taburete de la cocina. No quiero volver a dormirme. Además, uso boli. Josecarlos anda robando pollo por ahí, pero la pluma, la muy puta, se ha escondido y no la encuentro…
s3r r4Rø

Corría el 2020 pandémico. En un ataque de locura, inició un sinvivir de autoedición compulsiva. Desde entonces ha publicado las recopilaciones de microrrelato y relato corto Nunca pasa nada, Fauna L-m3nt4l, r4Rørrelatos, Para leer en voz alta, Susurros a gritos, Relatos dispersos y sus dos primeras novelas cortas, Cuando nadie nos ve, obra episódica sobre las desventuras de un hombre invisible, y Arqueología Temporal, con unas cuantas suposiciones acerca de cómo se vería un mundo con máquinas del tiempo. Colaborador habitual de BCNescribe, ha participado en sus libros grupales El hotel de las musas y Cachitos (de tierra, fuego, agua y aire), en la revista LaRosa y actualmente trata de coordinar el taller semanal de los martes. También se ha atrevido con un catálogo de sus ilustraciones, Mimbølokus, y con su primer libro infantil ilustrado, Trencaestels i els follets de l’espai (versiones color y para pintar).
Anteriormente divulgó en redes más de un centenar de escritos bajo el pseudónimo s3r r4Rø, material que puede ser consultado en la web www.macrorraro.com, el cajón de sastre virtual del autor.
Entre otros proyectos variopintos, entre los que se encuentran muchos perros verdes, sigue batallando con los últimos capítulos de Columnas de humo, su interminable intento de novela larga.
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