Y allí andaba La Huesuda, con su carretilla repleta de almas, toda quejicosa. Cabrones… qué trabajo dais… A su lado, la Muerte de las Ratas y la de los Caballos…
Y allí andaba La Huesuda, con su carretilla repleta de almas, toda quejicosa. Cabrones… qué trabajo dais… A su lado, la Muerte de las Ratas y la de los Caballos…