En este relato cualquier similitud con la realidad es pura casualidad…
Aquella tarde, cuando abrí Tinder y me hice un perfil, pensé que entraba en una aplicación de citas. ¡Pero qué equivocada estaba! Pronto descubrí que en realidad había abierto la puerta de una reserva natural de fauna masculina: un arrecife virtual donde diversas especies despliegan sus encantos evolutivos para lograr el apareamiento, generalmente pasajero. Dediqué varios meses al estudio de campo, lo que exige cierta paciencia en la observación, un buen vino y una dosis infinita de sentido del humor. Tras este análisis exhaustivo, he identificado varias especies predominantes en este mar tan peculiar. Como buena bióloga marina y taxónoma, no hay nada que produzca más dicha que poner nombre y apellido a todas aquellas que van apareciendo a tu alrededor. La verdad es que hay una extensa riqueza marina, donde puedes encontrar especies realmente fascinantes, algunos peligrosas y otras simplemente agotadoras.
A continuación, os presento un listado de las más interesantes para las que queráis indagar en este peculiar ambiente marino:
1)Nombre científico: Homo clandestinus amoris
Nombre común: El casado camuflado
Este pez presenta una estructura en su cabeza que funciona como una caña de pescar, moviendo el señuelo para confundir a todo tipo de peces y otras presas. Además, como buen animal mimético posee una gran capacidad de adaptación al medio. Su perfil de psicólogo le ha permitido estudiar a fondo su ambiente circundante, y presenta una historia personalizada para cada presa. Una vez identifica cuál es su interés, adapta su discurso con precisión: artista si detecta sensibilidad, aventurero si huele a adrenalina…. Se trata de un organismo divorciado emocionalmente, pero incapaz de abandonar a su pareja. Sus argumentos pueden ser diversos: su mujer no lo entiende, sus contactos sexuales han pasado al modo avión o bien tienen una relación abierta que ella todavía desconoce. La estrategia más sofisticada de algún ejemplar consiste en afirmar que lleva varios años separado y que se encarga solito de sus hijos. Eso le permite estar disponible únicamente por horas, aumentando así su caché de deseo.
2) Nombre científico: Homo evasivus digitalis
Nombre común: El calamar abisal, el invisible
El Homo evasivus digitalis mantiene conversaciones sorprendentemente interesantes a través de Whatsapp, de manera que puede mantener a cualquier fémina enganchada al móvil por horas. Pero en cuanto surge alguna sugerencia de encuentro presencial, este taxón tan especial, dada su naturaleza escapista, de pronto desaparece en una nube de tinta digital. Al igual que el calamar de aguas profundas, teme la exposición prolongada a la luz social. La idea de quedar en persona activa un instinto extremo de fuga. El día de la cita, todos los virus y bacterias parecen confabularse a su alrededor, impidiéndole asistir a la tan deseada reunión. El problema principal de este hábito es que nuestro espécimen comienza a acumular tiempos largos sin contacto sexual y gradualmente se transforma en un célibe voluntario.
3) Nombre científico: Homo vampirus anxius
Nombre común: La lamprea ansiosa
Este animal acuático es peculiar: establece contacto relativamente rápido. En este acuario de Tinder, suele ser de los primeros en enviarte su teléfono para que podáis hablar por Whatsapp. No tiene mandíbulas, sino una boca circular que le permite anclarse a otros peces. Su boca succionadora se fija firmemente a su objetivo como si fuera un pez lamprea real. Una vez establecida la conexión, se alimenta de la sangre y fluidos digitales de su interlocutora. Sus mensajes son cortos pero omnipresentes, y se vuelven especialmente insistentes cuando tardas en contestar. Es como si detectara una especie de alarma ante el peligro de desenganche:
— Hola, ¿Estás bien?
— ¿He dicho algo que te haya molestado? —mientras te chupa la sangre.
—Llevas más de una hora sin contestarme.
A esto le siguen mensajes extralargos, donde te solicita todo tipo de explicaciones.
4) Nombre científico: Homo grandiloquens seductor
Nombre común: El showman de las profundidades
Este ejemplar tiene la capacidad de hacer grandes recorridos desde las profundidades hasta casi la superficie y triplicar su tamaño real si es necesario. Realiza un baile hipnotizante donde ondula todo su cuerpo y despliega sus grandes aletas pectorales. Este comportamiento busca hipnotizar a su objetivo para que caiga rendido a su voluntad. Estos peces presumen de un largo currículum: han viajado a más de cincuenta países, hablan más de tres idiomas y son tipos de gustos refinados. Pero cuando te acercas un poco, empiezas a encontrar mucha espuma alrededor, debido a la cantidad de aire que acompaña a cada una de sus historias. Una vez se llevan a la cama a su objetivo, hacen el check y dan por satisfecha su tarea. Parece ser que, cuando eran pequeños, alguien les explicó que solo vale la pena lo que cuesta, se resiste y resulta inalcanzable, por lo que andan siempre buscando aquel pez hembra que les dé calabazas continuas, mientras se cepillan a medio acuario.
5) Nombre científico: Homo exhibitor narcissicus
Nombre común: El pavo real
Este espécimen despliega todo su plumaje digital en las aplicaciones. Incluso presenta iridiscencias en su cuerpo para comunicarse y atraer a las hembras. Podemos encontrar fotos suyas realizando actividades de todo tipo: bailando, tocando la guitarra o mirando al infinito con aire ausente.
Su estrategia evolutiva consiste en exhibirse con intensidad y sobre todo disfrutar del cortejo. Cuando detecta que la magia ya se está acabando después de un par de semanas, activa su plan B y comienza a desplegar sus armas hacia hembras circundantes. Lo fascinante de este grupo es que realmente se cree su propia historia de amor, y aquí es donde se diferencia plenamente de su primo el Homo grandiloquens seductor. Además, conserva su lado tierno, casi infantil, que asoma cuando enumera todos sus atributos esperando que todas las hembras del acuario le aplaudan sus encantos.
6) Nombre científico: Homo artifex romanticus
Nombre común: El Bansky de los mandalas
Este pequeño pez utiliza sus aletas para batir la arena y crear mandalas geométricos de un diámetro de hasta dos metros. No se detiene ni para comer, ya que la corriente podría borrar su trabajo si lo abandona. Es el más sacrificado de todo el acuario. Una vez termina su estructura, la decora con fragmentos de conchas y corales, como si fueran adornos en una exposición artística. Es curioso la gran cantidad de energía que utiliza para crear estos escenarios de seducción. Siempre propone encuentros originales, que nada tienen que ver con la media estándar de lo que sueles encontrar. Sus planes son variopintos, desde participar en la ceremonia del cacao, ir al campo y traerse su ukelele para tocarte su última composición, hasta organizar una salida para mirar las estrellas. Todo forma parte de ese mandala que va construyendo poco a poco. Si la hembra no está interesada en estas actividades y sugiere algo más trivial, como ir a tomar un café o una cerveza, nuestro artista se frustra tras darse cuenta de que su obra no ha sido valorada.
7) Nombre científico: Homo copulator directus
Nombre común: El tiburón sexual
Este ejemplar es considerado por muchos biólogos el más feroz, y como muestra de su naturaleza, va a lo que va. Además, tiene una honestidad tan brutal que en dos frases ya te ha dejado claro lo que quiere: sexo. Hay que decir a su favor que, al menos, no te hace perder tiempo. Dado que se trata de una figura bastante antigua y ancestral, su función en el acuario es fundamental. No permite que el resto de peces del acuario olviden su principal propósito, Independientemente de estrategias más o menos elaboradas, su objetivo final es copular con la hembra y dejarse de tantas contemplaciones. Lo más sorprendente es que alguna vez lo consigue.
8) Nombre científico: Homo juvenilis opportunisticus
Nombre común: El jovencito buscando a su Sugar Mammy
Los machos de este grupo, a menudo son parásitos, y suelen seguir a hembras más grandes y maduras. Se adhieren discretamente a ellas para garantizar alimento y refugio. Tienen una forma curiosa de seducir: realizan una coreografía en forma de T y la hembra recoge el material genético. Luego, como si fuera una mamá meticulosa, lo organiza en un mini pos-it con sus aletas. Este animal acostumbra a mentir sobre su edad para parecer un acompañante más serio. Muchos de ellos aspiran a convertirte en su “Sugar Mammy” y, otros, simplemente, pretenden hacer algunas prácticas “prohibidas”:
—¿Qué edad tienes? Pareces muy joven
—En realidad, la de mi perfil no es correcta. Tengo quince años menos.
Haces un cálculo rápido: 28 años
—Diría que eres demasiado joven para mí.
—A mí no me importa. Te invito a tomar un vino en mi casa, pero con una condición.
—¿Cuál?
—Que me dejes tocarte los pies
Le dices que acabáis de empezar a hablar y necesitas tiempo… y, como joven que es y no entiende de espera, desaparece en busca de otra fémina madura.
9) Nombre científico: Homo resentidus perpetuus
Nombre común: El resentido del acuario
Este ejemplar se desplaza por el ecosistema, de lado, como un cangrejo cabreado. En realidad, no busca pareja, sino una concha vacía para esconderse y soltar su drama sin ser interrumpido. Es nuestro pez ermitaño por excelencia. Su conversación suele comenzar de manera aparentemente normal, pero cualquier comentario inocente se convierte en munición para disparar su arsenal de quejas. Entonces lanza una retahíla de agravios hacia el género femenino: exnovias que se han aprovechado de él, citas que lo dejaron colgado, mujeres con la habilidad misteriosa de elegir siempre al compañero equivocado… y un largo etcétera.
En realidad, este estudio es apenas una pincelada de la vasta ictiofauna que se puede encontrar haciendo snorkel en este gran acuario natural que es Tinder. Te pones las gafas, te sumerges y observas: algunos se acercan con curiosidad, otros despliegan su arsenal de atractivos y unos pocos se esconden bajo las rocas. Con el tiempo, llegas a reconocer a la mayoría de las especies. Y muy de vez en cuando, te topas con alguna que nada con gran elegancia y, sin darte cuenta, dejas de observar y empiezas a nadar en perfecta sincronía durante algún tiempo (Homo sincronus rarus). Esa variedad es rara, pero todavía existe. Al final, la cuestión es la misma que cuando sales a hacer snorkel: ¿cuántas especies diferentes lograste identificar en tu estudio de campo? Y, lo más importante, ¿encontraste alguna con la que nadaras en total armonía? Tras pasar tanto tiempo sumergida, tu figura de la bióloga comienza a diluirse. Te transformas en una especie más del acuario, integrándote por completo en este ecosistema tan peculiar. Quizá, incluso, alguien desde fuera ya te haya clasificado en una categoría concreta. Pero eso, amigos, será otra historia…
Descubre más desde Barcelona Escribe
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Felicitaciones por la originalidad del relato!!