Barcelona se deshacía en un atardecer naranja y rojo, con columnas de rayos solares filtradas por el flanco de los edificios como si fuesen rayos de una bicicleta gigantesca, desproporcionada…
Barcelona se deshacía en un atardecer naranja y rojo, con columnas de rayos solares filtradas por el flanco de los edificios como si fuesen rayos de una bicicleta gigantesca, desproporcionada…