
Hacía tiempo que teníamos ganas de vernos, aunque nunca encontrábamos el momento adecuado por la distancia. Unas veces por él y otras por mí, siempre quedaba pendiente ese apuchamiento, estar a punto pero al final imposible.
Éramos amigos de hacía muchos años y nos lo pasábamos fenomenal, teníamos una dependencia , no podíamos pasar el día sin saber el uno del otro; a veces por videollamada nos veíamos, últimamente era más a menudo, eso era lo más cerca de estar juntos.
Siempre esperaba que me dijera la palabra que más me gustaba y yo podérsela decir a él, un “TE AMO” con mayúsculas, no podía ser de otra manera, era como lo sentíamos y se merecía que fuese a lo grande
Deseábamos que llegara el momento; tantas veces lo habíamos soñado los dos … fundirnos en un abrazo, de esos que te fusionas y te introduces dentro de la persona, apapachando el alma, esa caricia que se da con el amor verdadero.
Por fin llegó el momento; viajé en el AVE hasta la estación de Santa Justa, allí me esperaría él. El trayecto se me hizo eterno, aquella noche no pude dormir por lo espitosa y alterada que me encontraba, tenía un nudo en el pecho que me oprimía al respirar, las mariposas en mi estómago no dejaban de revolotear.
Cuando el tren se iba parando dentro de la estación, yo miraba buscándole entre la multitud de gente que esperaba en el andén. Por fin pude verle… allí estaba, bien plantado, con su abrigo largo de color gris oscuro y un sombrero de ala ancha que le favorecía y le hacía muy elegante, aunque le hacía sombra a los ojos azules que tanto me recordaban al mar y me enamoraron a primera vista.
El tren se paró y cogí la maleta, las ruedas chirriaban un poco, pensé que les tenía que haber pues un poco de aceite para suavizarlas, no recordé que también me pasó la última vez que la utilicé, pero eso no importaba en ese momento, lo importante era que nos íbamos a dar ese abrazo que tanto deseábamos.
Corrí hacia él y él corrió hacia mi encuentro … la maleta se atascó haciéndome tropezar con ella, cayéndome de bruces al suelo lastimándome un par de costillas.
Así que otra vez estuvo el apuchar por medio y durante un tiempo el abrazo se tuvo que postergar.
APUCHAR – Verbo inventado que le he dado el significado de : Estar a punto de dar un fuerte abrazo (espachurrando) a alguien o a algo.
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