Tom llevaba horas pasando páginas sin leerlas de verdad. La libreta estaba llena de notas inconexas: nombres tachados, secuencias de números sueltos, alguna fórmula que recordaba a una partícula atómica… A punto estuvo de cerrarla cuando algo le llamó la atención: en el margen de varias páginas aparecía la misma palabra, escrita con una letra más pequeña.
Este.
Al principio pensó que era una casualidad. Luego encontró otras palabras similares: Sur, Oeste, Norte… No estaban juntas ni en orden. Aparecían dispersas, como si alguien hubiera querido esconderlas a propósito.
Tom se incorporó en la cama del hotel. Algo se activó en su cabeza. Al revisar la libreta con más cuidado, cada punto cardinal iba acompañado de un número: 3, 7, 1, 5. No eran fechas. No eran páginas.
Se levantó bruscamente de la cama, moviendo todo y causando un temblor en toda la habitación. Sobre la mesa había un mapa. Lo extendió y lo colocó cerca de la libreta. Probó algo casi infantil: contar letras. Este, tercera letra. Sur, séptima letra. Oeste, primera letra. Norte, quinta letra. Finalmente, el resultado formó una frase.
Comprendió que el enigma no iba sobre un secreto. Iba sobre una pérdida. Una pérdida de tiempo, porque la frase que aparecía era: “chupito gratis en el pub Enigma”.
Relato escrito en el Taller de Escritura Creativa del 13/01/2026
Consigna: “Escribir un relato sobre un misterio, un secreto, un enigma”
Palabras propuestas: partícula, temblor, pérdida, secuencia
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