La oficina estaba en silencio, ese silencio espeso de las siete de la tarde cuando la calefacción deja de funcionar. Era como cuando los niños dejan de columpiarse después de toda una tarde jugando en el parque. Sobre el escritorio de roble, una hoja de papel con doce nombres.
Tenía que marcar tres. Tres vidas que, mañana a las nueve, cruzarían el umbral de mi despacho para salir convertidas en otra cosa. El primer nombre lo tenía claro: Julián. Era esa clase de persona nerviosa, sin estilo, que decía injurias cada vez que estaba enfadado. Me detuve en el nombre de Paz. Paz, que siempre traía bombones cuando alguien cumplía años y cuya hija acababa de empezar la universidad. Luego miré el de Marta: brillante y alegre, pero con una actitud que alteraba al equipo.
El umbral no era la puerta de mi oficina; era una elección, un espacio, algo irreversible. Tacharlos era borrarlos de un mapa que habíamos construido juntos durante varios años. Me froté los ojos. Ser directivo era, supuestamente, tomar este tipo de decisiones. Bajé la mano. El papel seguía en blanco, desafiante, esperando a que yo decidiera quién dejaría de pertenecer a la empresa.
Sentí un microsegundo de latencia en mis pensamientos. Repasé los datos: la eficiencia de Julián había caído un 14 % el último año; mantener a Marta no tenía ningún sentido; y Paz siempre perdía media mañana hablando todos los días. Al levantarme, apagué la lámpara y dejé que mis pensamientos entraran en modo de reposo. Mañana, frente a los despedidos, mi algoritmo de gesticulación facial imitaría perfectamente la tristeza de un hombre que odia su trabajo.
Relato escrito en el Taller de Escritura Creativa del 3/02/2026
Consigna:
“Hoy vamos a escribir sobre un momento decisivo. El protagonista se enfrenta a una decisión importante. Concentrémonos en los pensamientos: qué piensa, qué dudas tiene, cuáles son los pros y los contras… Finalmente, ha de tomar la decisión (o no), pero lo importante es centrarse en ese proceso mental.”
Palabras propuestas: injuria, columpiarse, irreversible
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