—¡He dicho que no!
—Pero es que…
—No te pago para pensar. Estás aquí para fregar. Punto.
—Pero es que el bebé no está muy fino hoy y me preguntaba…
—No insistas. Haz tu trabajo.
—… mi mujer está sola…
—¡Cierra la puta boca de una vez!
Esclavo #42 se dió la vuelta y suspiró con impotencia. Estaba preocupado por el peque. Se había levantado con fiebre. Además, Reproductora #231, llevaba bastante mal lo de la maternidad, los efectos secundarios del parto la inhabilitaban para las funciones de crianza y mantenimiento. La mayor parte del tiempo apenas salía de la cama. ¿Qué otra cosa podía hacer él? Vió un poco de jabón sobre la encimera. Seguramente cayó al girarme, pensó. Lo limpió de un manotazo triste, se apretó el nudo del delantal y siguió lavando platos.
Sebastián, IA independiente, contemplaba en alto la libreta de dibujos de Esclavo. Maravillosos, pensó. Qué textura, qué uso del color, qué trazo tan sutil…, ¡qué originalidad! Recostó sus posaderas metálicas en el sofá para admirarlos más cómodamente y enfocó sus ojos mecánicos en un detalle particularmente atractivo. No estaría mal acoplarme ese replicador de flujo con toberas de titanio que me ha dibujado en la espalda. ¡Qué ideas más locas tiene este humano! Activó el escáner y empezó a mandar los datos a central para que Madre los procesara.
—Esto me valdrá un ascenso, ¿sabes? Siempre me sorprendéis, los humanos —gritó en voz alta—. ¿De dónde sacas el tiempo para crear esas ideas nuevas?
Al fondo, en la cocina, Esclavo #422 cogió el trapo y se puso a secar vasos.
s3r r4Rø
- Hay toneladas de información sobre este número, que sí número de vértebras…, que si número de cromosomas… En este relato aparece por ser el dorsal que vistió Michael Jordan durante casi toda su carrera, considerando que era la mitad de 45 (¿?), el que vestía su hermano. ↩︎
- Según la Guía del autoestopista galáctico, cuarenta y dos (42) es la respuesta que da la segunda mejor computadora de todos los tiempos a la pregunta «¿Cuál es el sentido de la vida, el universo y todo lo demás?». ↩︎

Corría el 2020 pandémico. En un ataque de locura, inició un sinvivir de autoedición compulsiva. Desde entonces ha publicado las recopilaciones de microrrelato y relato corto Nunca pasa nada, Fauna L-m3nt4l, r4Rørrelatos, Para leer en voz alta, Susurros a gritos, Relatos dispersos y sus dos primeras novelas cortas, Cuando nadie nos ve, obra episódica sobre las desventuras de un hombre invisible, y Arqueología Temporal, con unas cuantas suposiciones acerca de cómo se vería un mundo con máquinas del tiempo. Colaborador habitual de BCNescribe, ha participado en sus libros grupales El hotel de las musas y Cachitos (de tierra, fuego, agua y aire), en la revista LaRosa y actualmente trata de coordinar el taller semanal de los martes. También se ha atrevido con un catálogo de sus ilustraciones, Mimbølokus, y con su primer libro infantil ilustrado, Trencaestels i els follets de l’espai (versiones color y para pintar).
Anteriormente divulgó en redes más de un centenar de escritos bajo el pseudónimo s3r r4Rø, material que puede ser consultado en la web www.macrorraro.com, el cajón de sastre virtual del autor.
Entre otros proyectos variopintos, entre los que se encuentran muchos perros verdes, sigue batallando con los últimos capítulos de Columnas de humo, su interminable intento de novela larga.
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