
Siempre me pregunté que si hubiese un mundo paralelo cómo sería, y pensé que quizás, al otro lado del espejo podría encontrar la respuesta, como lo hizo Alicia. Seguramente teniendo el espíritu de niña, que todavía tenía, lo conseguiría. Pero desistí con el segundo chichón.
También pensé que lo podría lograr debajo del agua, aunque me daba miedo no poder regresar.
Cada vez este pensamiento se hacía más constante, no dejándome estar en paz conmigo misma y hacer otras cosas.
Empecé a llenar la bañera para darme un baño relajante con sales de lavanda, que eran mis preferidas, por su aroma y suavidad en la piel; impregnándose dejándola uniformemente tersa, fina…
El agua, caliente como a mí me gustaba, deshacía las sales haciendo una espuma nívea y abundante.
El taburete, de madera tratada que tenía en el baño, me hacía de mesita para colocar en ella mi Jerez, que me había regalado un buen amigo gaditano. El vino me hacía desinhibirme, relajándome más fácilmente; el móvil al lado, aunque siempre lo dejaba fuera, en la mesilla del dormitorio; ese día esperaba una llamada muy importante y no lo podía dejar muy lejos. Era vital.
Me iba sumergiendo lentamente entre la espuma, el agua tibia me daba placer, satisfacción, el gozo de esos momentos de relajación.
Después de haber saboreado, sorbo a sorbo el Jerez, la copa ya estaba vacía. Me hundí en el agua manteniendo la respiración, quería saber hasta dónde aguantaban mis pulmones…
Sentía un dolor en el pecho y ganas de vomitar, aunque quería abrir los ojos, no podía, porque en realidad quería saber más de esa experiencia que estaba viviendo…o muriendo…no sé cómo definirlo.
Cuando abrí los ojos, estaba tumbada en el suelo sobre un charco de agua y restos del Jerez y, sobre todo, la cara de ansiedad, enfado, felicidad de mi amigo gaditano, que gracias a que no me llamó por teléfono y se presentó en mi casa, hoy puedo contar mi experiencia.
No sé si era un mundo paralelo, solamente sé que me encontré con mis miedos, esos miedos que te atormentan, te paralizan sin dejarte seguir hacía adelante, y eso no me gustó.
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