Esperanza no necesitaba abrir el cajón para saber que seguía allí.
Lo hacía a veces, sin pensarlo, como quien palpa un diente que ya no duele pero que tampoco ha sanado del todo. Entre bolígrafos Bic secos y sobres amarillentos, siempre estaba allí: una cuerda fina, roja, con un nudo mal atado.
No era especialmente bonita, deshilachada en los bordes, con una mancha oscura que el tiempo había suavizado. Pero Esperanza no podía tirarla. Le daba una gran nostalgia.
La cuerda era de Marcos, su hijo. Cuando tenía siete años, la usaba como pulsera. Se la solía atar a la muñeca como si fuera un reloj importante.
–Mamá, con esto me vuelvo invisible.
Ella le seguía el juego mientras Marcos trepaba por un roble.
–Marcos, que sepas que puedo ver dónde estás.
–Es porque eres mi mamá… solo tú puedes.
A los ocho ya empezó a leer solo.
A los nueve, ya jugaba menos con su madre.
A los diez, dejó de utilizar la pulsera.
La cuerda apareció en una caja de juguetes que Esperanza pudo rescatar antes de cruzar la puerta de salida para donarla.
El silencio llegó con la adolescencia. Con las puertas cerradas, con los auriculares puestos, con las palabras reducidas a monosílabos. Y luego con la distancia. Y con la Derbi Variant.
Esperanza nunca habló de la cuerda. A veces soñaba que Marcos volvía, se ponía la cuerda y le preguntaba si le veía. Ella, en el sueño, le respondía que sí.
Un martes por la mañana, sin razón aparente, Esperanza abrió el cajón, sacó la cuerda y salió de su casa.
Caminó hasta la plaza donde estaba el árbol donde solía jugar. Ató la cuerda a una rama y se quedó un rato observándola. No hubo palabras, no hubo llantos. Solo silencio.
Cuando se marchó, alguien —una niña, quizás— la vio. Pensó que alguien muy pequeño había dejado allí su lazo de invisibilidad. Y que quien lo había atado, quería que alguien más lo viera.
📚 Relato escrito en el Taller de Escritura Creativa del 1/7/2025
Consigna: “Hoy el tema que vamos a tratar es sobre el objeto perdido del cajón. El típico objeto que está en el fondo del cajón, que cuando lo echas en falta, no lo encuentras. Hay que describir el objeto. Hay que intentar que tenga algún componente emocional.”
Palabras propuestas: Roble, Salida, Nostalgia
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Hermoso relato.
Agridulce, efectivo y finalmente conmovedor.