Qué guapo estás hoy, Lorenzo. No sé, debe ser la luz. Con este verano tan caluroso, un poquito de nubes nunca viene mal… Ya te comenté que me gusta la fotografía. De hecho, tendrás que acompañarme un día, me quiero cambiar de cámara. No me entiendo con la puñetera Canon nueva, siempre me gustó más la luminosidad y el color de las ópticas Nikon… ¿Sabías que las fotos salen más bonitas en los días de lluvia? La luz difusa, que dibuja con menos contraste… Te va genial, suaviza las facciones huesudas de tu cara. Esa sonrisita cabrona tuya tampoco ayuda mucho, que digamos… Hay que cambiar el fieltro de los pies de la mecedora, hace un ruido espantoso contra el suelo hidráulico. Además, lo está rallando… Además, rechina molesto, de vieja que está la madera… Además, estás tan flaco que te meces con la simple brisa que entra por la ventana… Además, se te está cayendo el pelo. Estás poniendo perdida la manta. ¿Qué no te cuidas? ¡Qué te vas a cuidar, pelón! Si estás ahí sentado todo el día. No te agachas ni a recoger el cobertor de ganchillo que te hice este invierno. Estás de un vago… ¡Espera, espera! ¡Estás perfecto! ¡Vago pero perfecto! No te muevas, que voy a por la cámara. A ver, ¿dónde la dejé?… ¡Sí, aquí está! En el congelador, con los carretes de ochocientos. ¡Uf! Aún queda Haagen Dazs, el de dulce de leche. Luego le meto… Pero, ¿por qué te has movido, cagón? ¡Se te ha vuelto a caer la frazada otra vez. ¡Ainsss! Y no le eches la culpa a la brisa. ¡Has sido tú, seguro!… ¿No me digas? ¿Ahora te caes palante? Venga, venga, incorpórate. Así, así, con esta luz preciosa. Mira al pajaritooo… Estupendo… ¡No! ¡Mierda! Se te ve el cuchillo en la espalda. ¡Mecachis! Me jodiste la foto. Y vuelves a sangrar, joder… Todo para estropearme el «momento decisivo», seguro.
(¿Sabes? Te voy a dejar aquí y me voy sola a comprar la cámara nueva)
s3r r4Rø

Corría el 2020 pandémico. En un ataque de locura, inició un sinvivir de autoedición compulsiva. Desde entonces ha publicado las recopilaciones de microrrelato y relato corto Nunca pasa nada, Fauna L-m3nt4l, r4Rørrelatos, Para leer en voz alta, Susurros a gritos, Relatos dispersos y sus dos primeras novelas cortas, Cuando nadie nos ve, obra episódica sobre las desventuras de un hombre invisible, y Arqueología Temporal, con unas cuantas suposiciones acerca de cómo se vería un mundo con máquinas del tiempo. Colaborador habitual de BCNescribe, ha participado en sus libros grupales El hotel de las musas y Cachitos (de tierra, fuego, agua y aire), en la revista LaRosa y actualmente trata de coordinar el taller semanal de los martes. También se ha atrevido con un catálogo de sus ilustraciones, Mimbølokus, y con su primer libro infantil ilustrado, Trencaestels i els follets de l’espai (versiones color y para pintar).
Anteriormente divulgó en redes más de un centenar de escritos bajo el pseudónimo s3r r4Rø, material que puede ser consultado en la web www.macrorraro.com, el cajón de sastre virtual del autor.
Entre otros proyectos variopintos, entre los que se encuentran muchos perros verdes, sigue batallando con los últimos capítulos de Columnas de humo, su interminable intento de novela larga.
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