El destello áureo penetró duro en mi córnea.
—¡Joder, qué cosa más bonita! —le dije a la imprentera, ladeando la cara, deslumbrado—. Han quedado maravillosas. ¡Mucho mejor que en la primera impresión!
—Ya se lo dije, señor Vela. Con ese Ingres 300, verjurado y grano fino de mierda no iba a ninguna parte. Necesitaba un buen papel, mínimo un estucado mate de 350 gramos. El Tintoretto queda magnífico.
—El stamping dorado de la tipo es sensacional. ¿Me aseguras que es duradero?
—Ya lo creo. No perderá brillo por lo menos en un año. Me juego lo que quiera.
—¿Una cena? —propuse
—Hecho —y me chocó la palma.
—¿Qué tal un adelanto? ¿Te apetece esta noche? Y deja de hablarme de usted. Con la calidad que das me vas a tener por aquí muy a menudo.
—Pues no es mala idea —me contestó ella, hinchando el pecho con mirada traviesa, mientras empaquetaba mis flamantes tarjetas nuevas—. Salgo en veinte minutos.
—Estupendo. Puede ser el principio de una larga y fructífera relación laboral. Deja una tarjeta fuera, por favor. Voy a tener que usarla pronto.
—Sin problema —me entregó una en una mano, a la vez me ofrecía el paquete con el resto en la otra.
Tomé ambas cosas y, con una ligera reverencia, le devolví la tarjeta.
—Ángel Vela Ponzoñoso*, para servirle, bella dama.
—Un placer —me contestó pizpireta, cogiendo el abrigo y las llaves de la puerta—. Creo que hoy saldré pronto.
Y dejó mi tarjeta en el mostrador, con su impecable blanco hueso y el centelleo de letras doradas. Toda coqueta, me agarró por la corbata y tiró de mí, camino de lo que prometía ser una cena memorable.
s3r r4Rø
*Consigna: primera impresión. Palabras: ángel, vela, ponzoñoso

Corría el 2020 pandémico. En un ataque de locura, inició un sinvivir de autoedición compulsiva. Desde entonces ha publicado las recopilaciones de microrrelato y relato corto Nunca pasa nada, Fauna L-m3nt4l, r4Rørrelatos, Para leer en voz alta, Susurros a gritos, Relatos dispersos y sus dos primeras novelas cortas, Cuando nadie nos ve, obra episódica sobre las desventuras de un hombre invisible, y Arqueología Temporal, con unas cuantas suposiciones acerca de cómo se vería un mundo con máquinas del tiempo. Colaborador habitual de BCNescribe, ha participado en sus libros grupales El hotel de las musas y Cachitos (de tierra, fuego, agua y aire), en la revista LaRosa y actualmente trata de coordinar el taller semanal de los martes. También se ha atrevido con un catálogo de sus ilustraciones, Mimbølokus, y con su primer libro infantil ilustrado, Trencaestels i els follets de l’espai (versiones color y para pintar).
Anteriormente divulgó en redes más de un centenar de escritos bajo el pseudónimo s3r r4Rø, material que puede ser consultado en la web www.macrorraro.com, el cajón de sastre virtual del autor.
Entre otros proyectos variopintos, entre los que se encuentran muchos perros verdes, sigue batallando con los últimos capítulos de Columnas de humo, su interminable intento de novela larga.
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