El otro día estaba tomándome un café tranquilamente cuando se me cruzó una idea por la cabeza: Ahora que tenemos máquinas del tiempo…, ¡cómo me hubiese gustado cargarme a Kennedy!
Llamadme malvado, però es que siento un odio profundo hacia los políticos, en especial por los poderosos, los que se sienten intocables. Y como podéis suponer, un magnicidio de tales proporciones es de un golosoooo…
Así que salí del bar sin perder un segundo. El camarero me persiguió tres calles, pero es que estaba totalmente obnubilado y salí sin pagar. Aclarado el malentendido y subsanada la deuda, me acerqué corriendo a casa y me metí en el parking.
Allí encontré a Laura, mi mujer, que iba a coger el cronotrasto para ir a comprar no sé qué marca de zapatos del 1976, que estaban mucho más baratos.
—¿Llevas pesetas, amor? —pregunté.
—¿Lo qué?
—Pesetas. Antes se pagaba con eso, no existían los euros.
—¡Hostia, pos no!
—Pues lo tienes mal, cariño. Anda, quita, que tengo una misión.
—Sí, sí. Tú y tus misiones. ¿Vuelves para la cena?
El caso es que me deshice de mi esposa y me fui directo al desfile de Dallas. De camino estudié el tema y conseguí aparecer justo delante del francotirador. El tío estaba fuerte. Me costó mucho quitarle el rifle, no hubo manera de evitar el forcejeo. Y así, peleando, nos pilló la Guardia Nacional. Aún se ríen, los cabrones.
Pues nada, creo que se me va a enfriar la cena. Suponiendo que exista mi cena. La paradoja va a ser de aupa. Mira, por allí va Kennedy, tan fresco…
Enric

Corría el 2020 pandémico. En un ataque de locura, inició un sinvivir de autoedición compulsiva. Desde entonces ha publicado las recopilaciones de microrrelato y relato corto Nunca pasa nada, Fauna L-m3nt4l, r4Rørrelatos, Para leer en voz alta, Susurros a gritos, Relatos dispersos y sus dos primeras novelas cortas, Cuando nadie nos ve, obra episódica sobre las desventuras de un hombre invisible, y Arqueología Temporal, con unas cuantas suposiciones acerca de cómo se vería un mundo con máquinas del tiempo. Colaborador habitual de BCNescribe, ha participado en sus libros grupales El hotel de las musas y Cachitos (de tierra, fuego, agua y aire), en la revista LaRosa y actualmente trata de coordinar el taller semanal de los martes. También se ha atrevido con un catálogo de sus ilustraciones, Mimbølokus, y con su primer libro infantil ilustrado, Trencaestels i els follets de l’espai (versiones color y para pintar).
Anteriormente divulgó en redes más de un centenar de escritos bajo el pseudónimo s3r r4Rø, material que puede ser consultado en la web www.macrorraro.com, el cajón de sastre virtual del autor.
Entre otros proyectos variopintos, entre los que se encuentran muchos perros verdes, sigue batallando con los últimos capítulos de Columnas de humo, su interminable intento de novela larga.
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