Lo malo de ser un fantasma, aparte de la evidente incapacidad de oler el pollito, de saborear el fuagrás o de frotarse contra unos pantalones de pana, es que se…
Lo malo de ser un fantasma, aparte de la evidente incapacidad de oler el pollito, de saborear el fuagrás o de frotarse contra unos pantalones de pana, es que se…