I repeat myself when under stress…
I repeat myself when under stress…
I repeat myself when under stress…
¡I repeeeaaat!
El robot autónomo-adaptativo de clase Z•PENCO lanzó la litera metálica contra el cristal.
Era su manera de gestionar sus recién estrenados sentimientos. Los autómatas de su serie, por evolucionados que estuviesen, tenían sus limitaciones y Z•OO PENCO no era ninguna excepción. Esta primera generación de los MLR (Machine Learning Robots) tenía otro inconveniente; los humanos, dolidos y envidiosos seres, lo dejaban solo cuando tenía problemas.
Quizás tendría algo que ver el haber decapitado a aquel simpático mecánico en el último ataque de estrés del año pasado, pero ver como todo el mundo se apartaba cuando tenía una crisis resultaba descorazonador para su nueva instalación emocional. Incluso la maciza de G•UU APA, la androide de compañía, se escondía de él ante sus cada vez más frecuentes ataques. ¡Con lo que le gustaban los servos de esa máquina!
Así que se puso a recitar su letanía, a repetir su frase relajante, no sin hacer algún destrozo más a su alrededor, cosa que también ayudaba. Esta vez estampó la camilla contra la pecera gigante que contenía a la familia de pulpos intelectualizados. Le sirvió para calmarse, sí, pero tuvo que aguantar la retahíla de improperios que soltaba el clan cefalópodo, cagándose en la madre que parió a la puta serie PENCO de los cojones [sic], mientras se arrastraban por el suelo esquivando cristales de camino al váter más cercano.
Cuando desaparecieron los octópodos, seguidos por su paralarvas, igual de deslenguadas que sus padres, vio a G•UU APA escondida en un rincón. Trató de acercarse, pero la robot salió disparada por la puerta a todo lo que daban sus ruedas. Lástima, esa serie APA me tiene loco, pensó.
Ah, putos sentimientos…, lamentó, tirando una caja de herramientas por la ventana.
I repeat myself when under stress…
I repeat myself when under stress…
I repeat myself when under stress…
¡I repeeeaaat!
s3r r4Rø
Gracias a los Crimson por su maravillosa «indiscipline».

Corría el 2020 pandémico. En un ataque de locura, inició un sinvivir de autoedición compulsiva. Desde entonces ha publicado las recopilaciones de microrrelato y relato corto Nunca pasa nada, Fauna L-m3nt4l, r4Rørrelatos, Para leer en voz alta, Susurros a gritos, Relatos dispersos y sus dos primeras novelas cortas, Cuando nadie nos ve, obra episódica sobre las desventuras de un hombre invisible, y Arqueología Temporal, con unas cuantas suposiciones acerca de cómo se vería un mundo con máquinas del tiempo. Colaborador habitual de BCNescribe, ha participado en sus libros grupales El hotel de las musas y Cachitos (de tierra, fuego, agua y aire), en la revista LaRosa y actualmente trata de coordinar el taller semanal de los martes. También se ha atrevido con un catálogo de sus ilustraciones, Mimbølokus, y con su primer libro infantil ilustrado, Trencaestels i els follets de l’espai (versiones color y para pintar).
Anteriormente divulgó en redes más de un centenar de escritos bajo el pseudónimo s3r r4Rø, material que puede ser consultado en la web www.macrorraro.com, el cajón de sastre virtual del autor.
Entre otros proyectos variopintos, entre los que se encuentran muchos perros verdes, sigue batallando con los últimos capítulos de Columnas de humo, su interminable intento de novela larga.
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